viernes, 29 de mayo de 2015

Olvide el camino al infierno.











¡Mierda, olvide el camino al infierno¡
Buscando el amor recorrí un camino oscuro y frio,
en algún momento me perdí en la calzada


unos escalones oscuros me llevaron a tu abismo


_ho demonio sin alma, ¿para qué me abrigaste al llegar el alba?

dejarme perecer en soledad, un acto de piedad hubiese sido..

pero eso sería mucho pedirle a un demonio tan sínico.
Allí en ese infierno me torturaron tus malvados ojos,
esos malditos ojos bellos con los que me castigas hoy
me quemaron tus abrazos, ha tortura, fue sentir tu fuego
con tus piernas largas y torneadas cada noche recibía mil latigazos…
y era obligado a respirar el aroma de tu cuerpo.
En el momento de éxtasis entre ambos,
me abrazabas y me hacías recordar que era tu esclavo,
y moría, moría, entre tus pechos y la locura de tu pelo
qué bueno era morir así todas las noches,
tan solo para esperar con ansias al día siguiente
como buen cautivo sin celos, sin gritos, sin reproches…
con la esperanza de tener la oportunidad nuevamente
de ser quien reciba tus castigos por estar condenado.
Hoy que ya no estoy más en ese infierno
olvide el camino para siempre, para mi pesar
pero cuando me acuerdo de tus maneras de torturarme …
sabes ¡mujer¡, creo que ya no quiero ser bueno,
no quiero ir al cielo, si tu no estas allí, y sé que no será así,
es posible que si me porto muy, muy, muy mal el mismo Dios
me castigue, una, dos , tres eternidades por pecador
y. me arroje para siempre en tu infierno¡
Autor: Carlos Granados Gamboa.